Conozca Nuestro Ministerio

Conozca Nuestro Ministerio
A Unidad nos ha llamado Dios, es la frase distintiva que Dios puso en los labios de nuestra Pastora Elizabeth Galán. Pero para llegar a esta unidad, hay que pasar por diversas pruebas, luchas y batallas, no solamente como persona, sino como cuerpo de Cristo.

Pablo, en Efesios 4:1-16 explica la base de este tipo de unidad. Pero esta vocación, esta unidad que vemos en Pablo, la vemos claramente reflejada en nuestros pastores, haciéndolos dignos de la vocación para lo que fueron llamados. Humildes, mansos, pacientes y sobre todo, solícitos en guardar la unidad del Espíritu en el vínculo de la paz.

Dios les dio el privilegio a nuestros pastores Luis Y Elizabeth Galán, de forma parte de la familia de Tabernáculo de Santidad, poniendo en las manos de la pastora Elizabeth el ser Presbítero de los campos de Pensilvania, New Jersey y New York. Todo para la Gloria de Dios.
Siendo siempre su compañero ideal, su cómplice, su paño de lágrimas y testigo de sus alegrias, nuestros Pastor Galán.

Pero lo que muchos no saben, es que tuvo que pagar un alto precio. Un precio donde se doblo muchas rodillas,sufrir angustia, dolores como de parto, desilusiones, incertidumbre y hasta rechazos. Y nuestros pastores resistieron por su unidad, como dice Eclesiastes 4:12
Y si algunos prevaleciere contra uno, dos le resistirán; y cordón de tres dobleces no se rompe pronto.

Pero su precio no fue en vano. Este precio tuvo la recompensa de un hermoso templo con una excelente congregación. Este precio tuvo la recompensa de un hermoso templo con una excelente congregación. Este precio abrió nuevas puertas para un plan perfecto que sólo el tiempo será testigo del porque el alto precio.

Se cumplirá la palabra de Dios, prometió que ensancharía su territorio y ya lo estamos viendo. Y esto no queda aquí, ese territorio será más grande de lo que se imaginan, porque lo que Dios da lo da bueno. Romanos 8:28 nos dice " y sabemos que para los que aman a Dios, todas las cosas cooperan para bien, esto es, para los que son llamados conforme a su propósito".

Finalmente, sólo cabe enfatizar la prioridad de una vida de oración, así como nuestros pastores nos enseñan, tanto en palabras como en hechos. No hay actividad que más una que la oración en el Altar. Buscando el rostro del Señor y la unidad porque a Unidad nos ha llamado Dios.